El Servicio de Salud de la Caja nos dio cobertura y contención humana

La conmovedora historia de un afiliado que a la hora de transitar momentos difíciles en si vida encontró el acompañamiento de nuestra Institución.

Miguel Galla es abogado, ejerció la profesión de manera ininterrumpida durante 38 años en su propio estudio en el centro de la ciudad de Córdoba, hasta que se jubiló en 2008. “Obtenida la edad, a la semana presenté los papeles en la Caja”, recuerda. Para entonces ya contaba en su haber con el complejo de cabañas que había armado junto a María Angélica Giner (“Quequi”), su esposa, también abogada.

Galla cuenta que, mucho antes de casarse, ya habían tomado la decisión de no compartir el estudio, para evitar posibles conflictos en el matrimonio, incentivados por las causas de terceros que pudieran llevar. “Siempre tuve el concepto de que las medias son buenas para los pies, nada más”, bromea este Doctor, que siempre ejerció de manera independiente y en estudio propio. “En nuestra época alquilábamos un local, poníamos una placa y salíamos a hacer relaciones públicas”, rememora con cierto brillo en los ojos mientras pasan por el su mente aquellos años ‘70 en los que comenzaba a transitar la profesión.

Convencidos de que para jubilarse hay que prepararse, tal como indicaban las enseñanzas paternas, Miguel y Quequi armaron el complejo de cabañas que les permitiría continuar ocupados una vez retirados de la profesión. Pero también había que pensar en la salud. Por eso, una tarde del verano de 2002 tomaron la decisión de afiliarse al Servicio de Salud de la Caja. No porque carecieran de asistencia médica, sino en busca de una mejor cobertura. Pues si bien prácticamente no habían usado su obra social, la cercanía a la edad jubilatoria podía traer alguna que otra complicación.

La decisión fue en el momento oportuno, pues en diciembre de ese mismo año, Quequi tuvo que enfrentar un episodio complejo de salud que los mantuvo en vilo durante dos años hasta que terminó por llevársela en 2004.

El Servicio de Salud “llegó cuando tenía que llegar”, cuenta Miguel, tan satisfecho con el acompañamiento recibido durante esos difíciles años, que extendió la cobertura a dos de sus hijas y a un nieto.

Sumamente agradecido con el sector de Salud, en particular por en la atención brindada por su personal, cuenta: “El Servicio de Salud de la Caja, ante un episodio tan grave como este, en el acto fue cubriendo todo. Pero lo que yo siempre destaqué es, no solamente la cobertura médica, farmacéutica o administrativa (…), sino la parte de contención humana que con mi mujer encontramos desde entonces”.

Con el paso del tiempo, Galla ha tenido la oportunidad de poner a prueba al Servicio de Salud en repetidas oportunidades. “Lamentablemente, puedo hablar de muchas experiencias, y no solamente un resfrío. He ido por hechos de patologías importantes”, dice.

El abogado, y también docente, pues ha dictado Derecho Laboral en la Universidad Nacional y en la Universidad Católica de Córdoba, destaca además la agilidad con que se resuelven las cosas en el Servicio de Salud, ya que permite al afiliado ahorrarse esas interminables colas a las que se acostumbra a la hora de realizar cualquier tipo de trámite. “Hay un sistema, que yo advierto, de una mínima burocracia, que para el afiliado es una solución magnifica. Yo llego ahí y encuentro todo resuelto en el acto. Puedo demorar… diez minutos como mucho”.

A 12 años del fallecimiento de su Quequi, Miguel confiesa que la idea de formar pareja nuevamente es impensable para él, ya que “aunque no esté, para mí sería como fallarle en vida”, cuenta. Sus días transcurren entre mantener el complejo de cabañas en Falda del Carmen, los amigos “que uno ha ido conociendo en tantos años”; y sus cuatro nietos, más otros dos en camino. Vive solo, pero una de sus hijas reside a dos cuadras, y la mayor en el piso de abajo, “recurro a ella como si fuera la madre”, cuenta. “La vida, algunas cosas te compensa, no con lo mismo, pero en otro sentido (…) Pero bueno, la renguera está”, reflexiona, con una mezcla de alegría y dolor.

2 respuestas

  1. ESTA MUY LINDA LA PÁGINA, EXCELENTE EN REALIDAD. PODRÍA HACER UNA PEQUEÑA OBSERVACIÓN,NO ENCUENTRO EL CALENDARIO DE PAGOS DE LA JUBILACIÓN. lO PODRÁN AGREGAR. lES DEJO MIS FELICITACIONES.-

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